lunes, 28 de septiembre de 2009

Programa: Ese Perro + Elba Degrossi

26 de septiembre
Al teléfono, Elba Degrossi, directora e intérprete de la obra de teatro Collar de cuentos, sábados 18.00 hs en Sala Mediterránea, Tucumán 3378.
Y en el piso, la banda presentada por Sónica, Ese Perro.


















Fotos por Ese Perro

jueves, 24 de septiembre de 2009

Título casi Barcelona

Tapa Ámbito Financiero - 23/09/09

MÁS DEL INDEK: EN PLENA CRISIS BAJÓ LA POBREZA A 13,9%
(Ya está casi al mismo nivel que EE.UU.)

Nota completa

Naturaleza vs. Cultura

Se escuchan opiniones!


Naturaleza muerta


Desde que se legalizó la tenencia de marihuana para consumo, gran parte de los defensores del porro argumentan su postura hablando de la naturaleza. “Podés cultivar tu planta, te la da la Madre Tierra”.


por Josefina Licitra
Crítica de la Argentina - 22/09/09


El día que decidí plantar tomates lo hice por razones pedagógicas –hasta el momento, mi hijo pensaba que crecían “en las góndolas del chino”–, de planificación doméstica –el kilo valía ocho pesos–, gustativas –el sabor de un tomate hecho en casa supera al de un tomate “hecho en góndola”– y recreativas –los fines de semana con hijos pueden llegar a ser largos. Pero dentro de ninguno de esos argumentos se me ocurrió mencionar palabras como “madre tierra”, “Pachamama”, “raíces” o cualquiera de los demás términos que últimamente se invocan para explicar por qué –yendo al punto– poner una macetita de cannabis en tu balcón es una opción de las buenas.

Desde que se legalizó la tenencia de marihuana para consumo, gran parte de los defensores del porro argumentan su postura hablando de la naturaleza. “Podés cultivar tu planta, te la da la Madre Tierra”; “¿Qué hay que legalizar? La naturaleza no está mal ni bien”; “Nosotros sólo somos amigos de las plantas” y “Honremos a la Madre Tierra por darnos cogollos” fueron algunas de las tantas exaltaciones de “lo natural” que se hicieron y se siguen promoviendo en un mundo que, por más de un motivo, ha terminado haciendo de la naturaleza un credo.

El hongo Amanita phalloides, también llamado “cicuta verde”, es absolutamente natural y no por eso lo comemos. Los métodos anticonceptivos son artificiales pero nos pueden salvar de un natural embarazo no deseado. La misma idea de “naturaleza”, en síntesis, es un concepto tan manufacturado que desde hace varios años está ceñido a la moralidad sinuosa del mercado. Hay que ver la cantidad de pavadas que se dicen, elaboran y venden para que la gente sea un poco más “natural”. En nombre de la Madre Tierra hay celebridades que higienizan sus conciencias participando de eventos multimillonarios como el Live Earth, y hay políticos veloces como Al Gore, quien sacó chapa de buen tipo cuando en el año 2006 fue protagonista de The Inconvenient Truth (La verdad incómoda): un documental sobre el calentamiento global que le valió un inaudito premio Nobel de la Paz y que sumió al pueblo americano en una neurosis ecológica sin precedentes. Para salvar al planeta, hay personas que se bañan en agua usada –así no malgastan recursos naturales–, hay quienes cuelgan la ropa en vez de centrifugarla –para no usar energía–, hay empresas que realizan labores ambientales –y de paso, sólo de paso, reducen impuestos– y hay una inmensa y creciente masa de población que habla de “volver a las raíces” con la candorosa terquedad de quien supone que es posible regresar al útero materno.

Antes de emprender el camino de regreso, sin embargo, valdría la pena que los abanderados de “lo natural” respondieran al menos algunas de las preguntas que Eduardo Ferreyra, presidente de la Fundación Argentina de Ecología Científica (FAEC), expone en un artículo donde la emprende contra el llamado “mantra verde”. ¿Permitirían los defensores de “lo natural” que no se vacunara a sus hijos contra el sarampión, las paperas, la rubéola, la poliomielitis, la tuberculosis, el tifus y la fiebre amarilla? ¿Se resignarían a no usar más aspirinas y antibióticos? ¿Qué harían con la tiroides, la presión alta, la artritis, los cálculos biliares, la otitis y los dolores de muelas? ¿Permitirían que los curaran “manosantas” y curanderos varios, usando medicinas tradicionales de la Pachamama? ¿Vivirían sin pasta de dientes ni perfumes ni desodorantes ni jabones de tocador ni tinto- rerías ni zapaterías ni ropa? ¿Jugarían al fútbol descalzos, como lo hacían los aborígenes y los hindúes? ¿Vivirían sin cine, televisión, videos, DVD, vacaciones en Brasil, viajes a Europa y escapadas a Miami? ¿Con qué instrumental los curarían los médicos en hospitales que no tendrían electricidad, ni aparatos, ni medicinas, esto es: hospitales totalmente naturales? ¿Y cómo harían el fuego –agrego yo– para prenderse el porro? Decir que la marihuana es buena porque “viene de la Madre Tierra” forma parte de un discurso tan conservador que sorprende. Por eso, frente a un sistema legal que –de a poco– se está quitando viejas telarañas moralistas, sería interesante asumir en torno al porro un discurso más maduro: que lo fumamos porque es rico y pega bien. Porque incluso cuando pega mal no es grave. Porque no trae efectos colaterales. Porque es sexualmente estimulante. Porque no es dañino. Porque calma dolores a quienes padecen cáncer. Porque abre el apetito a los enfermos de HIV. Porque es más divertido –en caso de contractura– que tomarte un clonazepam. Y porque la legalización pone un coto al negocio narco y todo lo demás.

Pero hablar de la Pachamama coloca a algunos militantes pro marihuana en esa peligrosa línea que separa la argumentación filosófica de los guiones de Peter Capusotto. Y forma parte de una postura ingenua, estudiantil, que los cruzados del cannabis no pueden permitirse.

martes, 22 de septiembre de 2009

Programa: José Sbatella

19 de septiembre

Hora dedicada a la nueva Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. Por eso, hablamos con José Sbatella, ex presidente de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que dejó ese cargo por oponerse (hace un año) a la fusión Cablevisión-Multicanal.
Además, las ya clásicas (y grossas) columnas de los expertos: Roberto Camarra, Tomás Raffo y Sebastián Canteros.


viernes, 11 de septiembre de 2009

Tierra sublevada: Oro impuro

Ayer, 10 de setiembre, se estrenó la nueva película de Fernando Pino Solanas, un documental sobre el saqueo y la contaminación que provocan las minas a cielo abierto en la Argentina.
Véanla, opinen, critiquen. Pero, insistimos, véanla.


Carta de Bruno Bimbi

¿Se acuerdan de Bruno? Es el periodista ex prensa de Diana Conti, diputada de la Nación que, de forma sistemática e ilegal, se quedaba con un "diezmo" de su sueldo.
Bueno, Conti anduvo diciendo por TN que estaba enojada con Bruno porque le inició una causa...


A continuación, la respuesta de Bimbi:


No, Diana; yo estoy enojado

"Estoy enojada con Clarín, estoy enojada con Crítica y estoy enojada con Bruno", dijo la diputada Diana Conti en el estudio de TN, durante el programa "A dos voces". Hasta el momento en que Conti sacó el tema de la causa penal en la que está siendo investigada por la justicia federal, me sorprendía que nadie se lo preguntara. Así se dan muchas veces los debates en los medios: de repente nos pasamos una semana hablando de algo que habíamos ignorado por cuatro años y de repente nos olvidamos otra vez. Y ahí estaba Diana, hablando de cualquier cosa sin que a nadie se le ocurriera preguntarle: "Pero, señora diputada, ¿ya le explicó al juez el tema del dinero que le sacó a su empleado?". Pensaba en eso cuando, de repente, Diana tuvo uno de esos momentos en los que se saca, y empezó: "Dieciocho títulos me sacó TN diciendo que yo le sacaba plata a un empleado. ¡Dieciocho títulos!". Y agregó la frase con la que comienza este texto: "Estoy enojada con Clarín, estoy enojada con Crítica y estoy enojada con Bruno".

"Y estoy enojada con Bruno". Esa sí que fue buena. La señora diputada me saca de prepo 4400 pesos, se queda con más de dos sueldos enteros que me pertenecían, me dice que las monedas me las puedo quedar, manda a uno de sus empleados a exigirme plata del aguinaldo bajo amenaza de despido. Me exige, como condición para conservar el trabajo, que cada mes, a partir de ese momento, le entregue 800 de los 1800 pesos mensuales que el Senado me paga por trabajar en su despacho y, como yo me resisto a aceptar su extorsión, me echa. "Te eché, no tenés más trabajo", me dijo sonriente el día que me comunicó el despido, como si se estuviera burlando. ¡Y ella está enojada conmigo!

No, Diana. Yo estoy enojado con vos. Pero no sólo por la plata que me sacaste y espero que algún día el juez te obligue a devolverme. Estoy enojado por la humillación que me hiciste sentir, por el orgullo de trabajar con la senadora que había impulsado la nulidad de las leyes de impunidad que de pronto se transformó en vergüenza por trabajar con la senadora que me saca parte de mi sueldo. Estoy enojado por la decepción que significó saber que una persona a la que respetaba y creía honesta, diferente, con convicciones, era una más. Una más de los tantos políticos que hacen eso que yo pensaba que vos jamás harías. Estoy enojado porque, para defenderte de mi denuncia, hablaste de mi sexualidad con un sitio de internet homofóbico en una época en la que yo todavía no había salido del armario tan públicamente. Estoy enojado porque saliste a decir en público que yo te estaba extorsionando (¿denunciaste alguna vez esa supuesta extorsión ante la justicia, como cualquier funcionario público está obligado a hacer? Ah, no, ya sé, de la justicia se encargaba tu ex abogado que tenía la matrícula profesional suspendida). Estoy enojado porque me da mucha bronca que las cosas sean así y saber que lo más probable es que nunca pase nada y que los diputados y senadores que le sacan plata a sus empleados lo sigan haciendo porque nunca pasa nada. Y porque, viendo que con vos no pasó nada, ningún otro empleado se va a animar a denunciarlos.

Soy yo el que estoy enojado, Diana.

"Quisieron callarme la boca", dijo la diputada. De repente, ella es la víctima de una conspiración entre el grupo Clarín y sus dieciocho títulos en TN, el diario Crítica de la Argentina y yo, que, mientras curso una maestría en una universidad brasileña a la que entré por examen de selección, de repente, se me ocurrió organizar una operación en su contra, vía satélite. Llamé a Magnetto al celular y, junto con Osvaldo Bazán y mis editores de Crítica, nos complotamos para callar a Diana Conti. Magnetto, nosotros y el resto de los X-Men.

Es curioso, pero en algo tiene razón: al escucharla en A dos voces defendiendo el proyecto de Ley de servicios de comunicación audiovisual, yo quería que se callara. "Por qué no se calla", pensaba. Quería que se callara porque yo estoy de acuerdo con el proyecto del Gobierno (supongo que será difícil que alguien que está de acuerdo con esa ley pueda formar parte de un complot junto al grupo Clarín) y creo que la voz de una persona como Conti para lo único que sirve, en ese debate, es para perderlo, porque no la vocera de la democratización de los medios no puede ser la diputada que le saca plata a sus empleados y le dice "las monedas te las podés quedar".

El grupo Clarín conocía mi denuncia desde el momento en el que la hice, ante la justicia y no ante un canal de televisión. Lo saben hace cuatro años (período en el que declaré nueve veces en el expediente, declararon varios testigos, fui a careos, a Conti la sobreseyeron, apelé, anularon el sobreseimiento y la justicia siguió investigando) y no habían dicho nada hasta hace unas pocas semanas. Así que ahora, Diana, no te hagás la víctima si de repente se pelearon con el Grupo y el Grupo se acordó de las cosas que el Grupo antes se olvidaba porque se llevaban bien con el Grupo. ¿La culpa es mía? ¿Yo quiero callarte o vos querés callarme a mí? ¡¿Vos estás enojada?!
No, Diana, soy soy el que estoy enojado. Y, ¿sabés qué? Las monedas que me dejaste me dolieron más que los billetes que te quedaste, porque nunca nadie me había humillado tanto que vos con esa frase y ese gesto, en el que me mostraste la clase de persona que eras. Y no voy a parar hasta que la justicia pruebe lo que hiciste y, cuando el juez te condene a devolverme todo, con los intereses, el resarcimiento por los daños y los honorarios de mi abogado, las monedas te las voy a dejar. Y te voy a decir: "Diana, las monedas te las podés quedar". Para que sepas lo que se siente.

Programa: Asamblea de Flores + Festival de Cine de Temática Sexual

5 de septiembre
En el día del festival contra el desalojo de la Asamblea de Flores (espacio recuperado desde el 31 de agosto de 2002, donde funcionan actividades sociales y culturales), hablamos con Hugo Uhart, uno de los organizadores.
Además, entrevistamos a Favio Zurita, director del 9º Festival de Cine de Temática Sexual.
Y como siempre, más política, más deportes. Más.