viernes, 11 de septiembre de 2009

Carta de Bruno Bimbi

¿Se acuerdan de Bruno? Es el periodista ex prensa de Diana Conti, diputada de la Nación que, de forma sistemática e ilegal, se quedaba con un "diezmo" de su sueldo.
Bueno, Conti anduvo diciendo por TN que estaba enojada con Bruno porque le inició una causa...


A continuación, la respuesta de Bimbi:


No, Diana; yo estoy enojado

"Estoy enojada con Clarín, estoy enojada con Crítica y estoy enojada con Bruno", dijo la diputada Diana Conti en el estudio de TN, durante el programa "A dos voces". Hasta el momento en que Conti sacó el tema de la causa penal en la que está siendo investigada por la justicia federal, me sorprendía que nadie se lo preguntara. Así se dan muchas veces los debates en los medios: de repente nos pasamos una semana hablando de algo que habíamos ignorado por cuatro años y de repente nos olvidamos otra vez. Y ahí estaba Diana, hablando de cualquier cosa sin que a nadie se le ocurriera preguntarle: "Pero, señora diputada, ¿ya le explicó al juez el tema del dinero que le sacó a su empleado?". Pensaba en eso cuando, de repente, Diana tuvo uno de esos momentos en los que se saca, y empezó: "Dieciocho títulos me sacó TN diciendo que yo le sacaba plata a un empleado. ¡Dieciocho títulos!". Y agregó la frase con la que comienza este texto: "Estoy enojada con Clarín, estoy enojada con Crítica y estoy enojada con Bruno".

"Y estoy enojada con Bruno". Esa sí que fue buena. La señora diputada me saca de prepo 4400 pesos, se queda con más de dos sueldos enteros que me pertenecían, me dice que las monedas me las puedo quedar, manda a uno de sus empleados a exigirme plata del aguinaldo bajo amenaza de despido. Me exige, como condición para conservar el trabajo, que cada mes, a partir de ese momento, le entregue 800 de los 1800 pesos mensuales que el Senado me paga por trabajar en su despacho y, como yo me resisto a aceptar su extorsión, me echa. "Te eché, no tenés más trabajo", me dijo sonriente el día que me comunicó el despido, como si se estuviera burlando. ¡Y ella está enojada conmigo!

No, Diana. Yo estoy enojado con vos. Pero no sólo por la plata que me sacaste y espero que algún día el juez te obligue a devolverme. Estoy enojado por la humillación que me hiciste sentir, por el orgullo de trabajar con la senadora que había impulsado la nulidad de las leyes de impunidad que de pronto se transformó en vergüenza por trabajar con la senadora que me saca parte de mi sueldo. Estoy enojado por la decepción que significó saber que una persona a la que respetaba y creía honesta, diferente, con convicciones, era una más. Una más de los tantos políticos que hacen eso que yo pensaba que vos jamás harías. Estoy enojado porque, para defenderte de mi denuncia, hablaste de mi sexualidad con un sitio de internet homofóbico en una época en la que yo todavía no había salido del armario tan públicamente. Estoy enojado porque saliste a decir en público que yo te estaba extorsionando (¿denunciaste alguna vez esa supuesta extorsión ante la justicia, como cualquier funcionario público está obligado a hacer? Ah, no, ya sé, de la justicia se encargaba tu ex abogado que tenía la matrícula profesional suspendida). Estoy enojado porque me da mucha bronca que las cosas sean así y saber que lo más probable es que nunca pase nada y que los diputados y senadores que le sacan plata a sus empleados lo sigan haciendo porque nunca pasa nada. Y porque, viendo que con vos no pasó nada, ningún otro empleado se va a animar a denunciarlos.

Soy yo el que estoy enojado, Diana.

"Quisieron callarme la boca", dijo la diputada. De repente, ella es la víctima de una conspiración entre el grupo Clarín y sus dieciocho títulos en TN, el diario Crítica de la Argentina y yo, que, mientras curso una maestría en una universidad brasileña a la que entré por examen de selección, de repente, se me ocurrió organizar una operación en su contra, vía satélite. Llamé a Magnetto al celular y, junto con Osvaldo Bazán y mis editores de Crítica, nos complotamos para callar a Diana Conti. Magnetto, nosotros y el resto de los X-Men.

Es curioso, pero en algo tiene razón: al escucharla en A dos voces defendiendo el proyecto de Ley de servicios de comunicación audiovisual, yo quería que se callara. "Por qué no se calla", pensaba. Quería que se callara porque yo estoy de acuerdo con el proyecto del Gobierno (supongo que será difícil que alguien que está de acuerdo con esa ley pueda formar parte de un complot junto al grupo Clarín) y creo que la voz de una persona como Conti para lo único que sirve, en ese debate, es para perderlo, porque no la vocera de la democratización de los medios no puede ser la diputada que le saca plata a sus empleados y le dice "las monedas te las podés quedar".

El grupo Clarín conocía mi denuncia desde el momento en el que la hice, ante la justicia y no ante un canal de televisión. Lo saben hace cuatro años (período en el que declaré nueve veces en el expediente, declararon varios testigos, fui a careos, a Conti la sobreseyeron, apelé, anularon el sobreseimiento y la justicia siguió investigando) y no habían dicho nada hasta hace unas pocas semanas. Así que ahora, Diana, no te hagás la víctima si de repente se pelearon con el Grupo y el Grupo se acordó de las cosas que el Grupo antes se olvidaba porque se llevaban bien con el Grupo. ¿La culpa es mía? ¿Yo quiero callarte o vos querés callarme a mí? ¡¿Vos estás enojada?!
No, Diana, soy soy el que estoy enojado. Y, ¿sabés qué? Las monedas que me dejaste me dolieron más que los billetes que te quedaste, porque nunca nadie me había humillado tanto que vos con esa frase y ese gesto, en el que me mostraste la clase de persona que eras. Y no voy a parar hasta que la justicia pruebe lo que hiciste y, cuando el juez te condene a devolverme todo, con los intereses, el resarcimiento por los daños y los honorarios de mi abogado, las monedas te las voy a dejar. Y te voy a decir: "Diana, las monedas te las podés quedar". Para que sepas lo que se siente.

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